Tener una mascota no solo significa diversión. Investigaciones han demostrado que convivir con un animal puede brindar una mayor felicidad general, reducir nuestro estrés, motivarnos para hacer más ejercicio y mejorar nuestra calidad de vida.

Muchas personas adoptan mascotas para tener compañía. Después de todo, los animales nos ofrecen una lealtad incondicional. El dinero no puede comprar ese sentimiento especial de llegar a casa y que el perro menee la cola al verlo, o que el gato se acurruque en su regazo. Estas alegrías cotidianas nos recuerdan que deberíamos tomar las cosas con más calma en nuestra vida tan ajetreada y estresante.

Los estudios indican que las mascotas incluso pueden disminuir la presión arterial alta y estabilizar las concentraciones de colesterol en la sangre, así como reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Los dueños de animales acuden a consultas médicas hasta un 15% menos que las personas que no tienen mascotas.

Encuestas realizadas por la Universidad de Australia Occidental revelan que más del 70% de los dueños de mascotas aseguran que nunca o muy rara vez se sienten solos, y las probabilidades de alcanzar el nivel recomendable de actividad física por semana aumentan; los dueños de perros sumaban 55 minutos más de actividad física total por semana que las personas que no tenían perros.

Además tener una mascota bien podría ser la solución para reducir el estrés de la vida moderna, enseña a nuestros hijos a ser disciplinados y nos acerca más a nuestra comunidad: la gente habla más con uno cuando tiene un perro.

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