Hablar de Bienestar Emocional implica referirnos a una dimensión subjetiva, ya que el concepto nos remite directamente a la manera en la que nos sentimos. Es decir, hace referencia a un estado psíquico que será singular para cada uno, pero que en todos los casos es asociado a cierto nivel de equilibrio dinámico, de estado de armonía.

Mucha de la literatura en esta temática se centra en el análisis de la autoestima como un elemento que puede oficiar tanto como facilitador u obstaculizador de dicho bienestar. La mayoría de las definiciones del termino hacen referencia a la aceptación de la identidad personal en un sentido amplio, es decir aceptación de las múltiples dimensiones que nos componen como sujetos (corporal, afectiva, cognitiva, espiritual, sexual, racial, social, entre otras).

Desde este soporte interior (donde uno de los componentes es la autoestima) es que nos enfrentamos a los problemas de la vida cotidiana, tomamos decisiones y realizamos nuestras elecciones, por tal motivo es importante el conocernos y tener una imagen global de nosotros mismos, enfatizando nuestras potencialidades a la vez que teniendo en claro nuestras debilidades. En este sentido será importante el tener en cuenta ambos factores (fortalezas y debilidades) a la hora de desarrollar juicios para con nuestra persona.

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