Cuando se creía que el vitroblock estaba de regreso, las marcas y distribuidoras reportan ventas bajas.

Si bien la razón exacta pueden determinarla los estudios de mercado correspondientes, lo más probable es que se siga asociando con tendencias ‘anticuadas’.

Hubo una sobresaturación de su uso entre las décadas de los 50’s y 70’s y una de las cosas que se hacen para ‘modernizar’ edificios de esta época al remodelarlos es cambiar los acabados, lo que significa retirar el block de vidrio y poner algo más ‘práctico’, como ventanales corredizos.

Sin embargo, el vitroblock, como cualquier otro recurso arquitectónico, depende del contexto en que se encuentre y de la intención de diseño. Así, puede prestarse no sólo para viviendas tradicionales, sino para diseños contemporáneos que no duden en poner elementos vintage, categoría en la que puede entrar el block de vidrio.

A fin de cuentas, una de las más fuertes tendencias decorativas sigue obedeciendo a la fusión de estilos en un eclecticismo incluyente, de modo que lo retro convive con lo más actual.

Generalmente el interiorismo de retail es el que más arriesga. Boutiques, bares y restaurantes buscan destacar de la competencia con propuestas innovadoras.

Un perfecto ejemplo es el nuevo concepto de las tiendas Pull and Bear, inspirado en la ciudad de Palm Street, California, donde la fachada usa el material en varios estilos que tienen distintas texturas y grado de opacidad, por lo que dejan pasar la luz en distinta forma y grado.

Sin duda, el regreso definido de este material es cuestión de tiempo y las nuevas generaciones serán las más interesadas en aprovechar sus bondades arquitectónicas en el diseño de diferentes tipologías, en lugar de las personas mayores con gustos clásicos.

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