Cambiar de casa no siempre es un proceso fácil o alegre. Dejar un lugar que por algún tiempo fue un hogar muchas veces es triste. La transición quizá es más llevadera para los adultos pero, ¿qué pasa cuando tus hijos no quieren cambiar de casa? porque eso significa dejar amigos, escuelas y vivencias. Es complicado que los niños comprendan las razones por las que deben mudarse de una casa a otra.

Para que toda la familia tome con calma y acepte las decisiones en torno al cambio de vivienda, te presentamos algunos consejos que harán este proceso menos abrumador y estresante.

1. Haz un trato con tu familia

La mayoría de las veces, un cambio de vivienda no es fácil y lleva mucho tiempo adaptarse al que será su nuevo hogar. Para que tus hijos no vivan en el enojo total, puedes prometerles un espacio en la casa solamente para ellos, un jardín, un cuarto de tele o juevos. Crea compensaciones que al final de cuentas toda la familia disfrutara de éstas.

2. Involucra a los niños durante la búsqueda de la casa

Es importante que, si ya habías pensado mudarte a otra casa hagas partícipe a todos los miembros de tu familia para dar opiniones y tomar decisiones. Considerando que, no eres el único que vivirá en ese lugar, está bien que preguntes o hagas sesiones cortas donde preguntes a tus hijos qué les gustaría tener si tuvieran otra casa. No es imperativo que hagas caso de todas sus indicaciones, sin embargo ellos se sentirán integrados en los planes familiares y se sentirán entusiasmados de conocer su nuevo hogar.

3. Haz que los niños se diviertan al embalar cajas y demás objetos

Una buena forma de aliviar el estrés al que se enfrenta toda la familia durante un proceso de mudanza es, realizando actividades de forma divertida. Por eso, puedes crear juegos con tus hijos en los que al mismo tiempo estén empacando sus cosas y sellando cajas, pero ellos lo vean también como un juego.

4. Vayan a conocer su nuevo vecindario

Mudarse a una nueva comunidad es difícil. A veces, irse a vivir a una casa más cercana al trabajo y la escuela significa dejar buenos vecinos, amigos o hasta familiares. Sin embargo, tú y tus hijos pueden volver a crear lazos de afecto y amistad con la gente del nuevo vecindario. Pero es necesario que antes, investigues zonas donde hay un buen ambiente de convivencia o simplemente que monitorees cómo se da la socialización en la colonia.

5. Visiten escuelas y centros de recreación cercanos

Quizá para tus hijos la parte más traumática de mudarse es dejar amigos de escuela y dejar de frecuentar sus lugares favoritos cerca de casa. Por ello, es importante que conozcan los lugares como plazas, museos, parques o cines que se encuentren cerca de la próxima vivienda. Así les harás saber que también hay mucha vida en esta nueva etapa. Igualmente, visiten escuelas cercanas e integra a tus hijos para que ellos compartan contigo qué instituto les agradó más y por qué.

6. Comprendan que la adaptación toma tiempo

Ninguna transición se da de la noche a la mañana. Platica con tu familia y hazle saber que, aunque será un proceso largo, sin embargo es posible adaptarse totalmente a nuevos vecinos, amigos, espacios y colonia.

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