Comprar casa en pareja es uno de los actos de amor y compromiso más fuertes en la vida y ciertamente no hace falta estar casados; pero es necesario proteger esa inversión por si las cosas no salen según lo planeado.

Cierto, nadie se casa o se lanza a vivir en pareja con la idea de separarse; igual que nadie vive pensando que morirá. Sin embargo ambas son situaciones que suceden así, sin ser invitadas, y es bueno tomar acuerdos previos mientras todo es color de rosa para evitar problemas futuros.

Todos sabemos que “papelito habla”, pero a veces nos ganan la pena o el orgullo y no lo sugerimos por temor al “qué dirá” nuestra pareja.

“Es común que nos dé pena hablar del tema porque puede tomarse como un signo de desconfianza y no queremos herir a nuestra pareja. Sin embargo debemos hablarlo porque se trata de nuestro patrimonio”, señala Francisco Bermúdez, abogado especializado en asuntos notariales.

Además, agrega el especialista, “el otro no debería molestarse o sentirse ofendido. Al final, si hay amor, buena voluntad y equidad en la pareja, nada nos quita hacer las cosas bien y tenerlo todo muy claro y por escrito”, en algún instrumento legal que contenga los acuerdos tomados.

Construyendo el nido

Cuando una pareja está casada en Sociedad Conyugal, o Bienes Mancomunados, todos los bienes adquiridos durante el matrimonio son de ambos cónyuges. Pero si el matrimonio se dio bajo el régimen de Bienes Separados o simplemente la pareja decidió no casarse, cada uno conserva la propiedad exclusiva de sus bienes, salvo pacto en contrario.

Hay tres formas de comprar una casa entre dos y quedar protegidos por igual en su patrimonio:

  1. Casarse por bienes mancomunados.
  2. Comprarla al contado y escriturar a nombre de ambos.
  3. Comprar con un crédito hipotecario en copropiedad: como acreditado y coacreditado. Esto solo es viable si el financiamiento proviene de un banco o es en cofinanciamiento con un instituto de vivienda.

Recuerda que tanto el Infonavit como el Fovissste sólo permiten la reunión de sus créditos institucionales cuando la pareja está casada.

Alternativas para proteger tu inversión

La forma más común de comprar una vivienda es a través de un crédito hipotecario y de tal manera la escritura quedará a nombre exclusivamente del acreditado.

No obstante, “la convivencia en pareja supone que ambas partes aportan a la construcción de un proyecto de vida en común –ya sea económicamente, con trabajo o de las dos formas-, por lo que la vivienda debería ser de ambos en justicia, aunque para legalizarlo hay que ponerlo por escrito”, afirma Bermúdez.

Una vez que decidan comprar en pareja y si la casa quedó solo a nombre de uno de ellos, deben:

1. Pactar en un Contrato Privado, con dos testigos, y las firmas y huellas de la pareja interesada, que la vivienda les pertenece a los dos (en los porcentajes que acuerden), pues vivían juntos y los dos aportaban al pago de la hipoteca.

Eso sí, si el inmueble tiene un valor mayor a 365 veces el salario mínimo diario, vigente en el DF (art. 2317 del Código Civil federal), es necesario acudir ante un notario para firmar este Contrato Privado.

2. Hacer un Testamento Público Abierto y especificar -el dueño del inmueble-, que su pareja es el heredero de la vivienda.

3. Si la casa ya está pagada, fue heredada o recibida en donación por uno de los dos, puede compartirla con su pareja en vida, por medio de una compra venta o una donación del porcentaje que decida.

Sin embargo, ambas implican registrar una nueva escritura y conllevan gastos de honorarios notariales y pago de impuestos. Si el crédito aún está vigente, la donación o compra venta solo es posible luego de la aprobación del banco o del Instituto de vivienda que otorgó el crédito.

Con esta claridad legal, podrás planear de manera certera tu patrimonio, de manera justa y equitativa.

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