Si estás construyendo tu casa, la acabas de comprar o simplemente quieres darle un toque nuevo, instalar o cambiar el piso de tus habitaciones, puede ser abrumante sobre todo si no eres un experto. No es lo mismo tener un piso de madera o duela, a viniles o porcelanas, porque hay que cuidar la temperatura y tener en cuenta qué actividades se realizarán en el espacio, por ejemplo.

Antes de comprar un piso para tu hogar, te damos las siguientes recomendaciones para que no te arrepientas y elijas el tipo adecuado a cada habitación, sin perder el estilo en tu decoración interior.

Checa la superficie y su temperatura
A la hora de elegir el tipo de piso, hay que saber en qué superficie se instalará, (plana, rocosa, a desnivel, etc.) También es muy importante conocer la temperatura que guardan las habitaciones para colocar un piso que soporte la humedad, el calor o el frío. Por ejemplo, la madera llega a extenderse en ambientes muy cálidos y se deteriora con el agua en exceso.

Pisos de madera

Este tipo de suelo es muy elegante y te pueden durar mucho tiempo con el mantenimiento adecuado. Dependiendo el grosor que selecciones, las láminas se pegan o se clavan. Te recomendamos elegir una opción eco-amigable y compres madera certificada que provenga de bosques sustentables.

Pisos laminados
Realizados con un acabado plástico sobre una base de derivados de madera, los laminados son fáciles de instalar, resistentes a los golpes y no absorben las manchas, por lo que son la mejor opción para suelos con desgaste. Eso sí, no se pueden lijar ni barnizar.

En el baño y cocina, ¡Porcelanato!
De gran dureza y casi nula absorción de agua, este pavimento cerámico es el más apropiado para los espacios más húmedos y transitados de la casa. Además, si tus habitaciones son insoportablemente cálidas, este tipo de piso le dará un ambiente refrescante. Y en épocas de frío puedes colocar tapetes o alfombras.

Cómodos y baratos: Pisos vinílicos
En distintos formatos (láminas, losetas o rollos), los suelos de PVC son los más económicos, muy fáciles de transportar e instalar, existen miles de diseños con “texturas” y colores increíbles y, son buenos aislantes. Como todo, tienen un inconveniente, se pueden arañar o rasgar con facilidad.

Más vale que sobre a que falte
Te aconsejamos comprar un 10% más de metros cuadrados de tu medida total pues, siempre saldrá algún imprevisto sobre todo cuando es la primera vez que instalarás o cambiarás tus pisos. Recuerda medir de manera adecuada y aproximar el precio por m2 para que tengas una idea del presupuesto que deberás destinar.

¿Cómo limpiar los pisos?
Para la madera: Lo mejor es pasar una mop y, cada temporada que creas necesaria, lijar o barnizar. En el supermercado puedes conseguir líquidos especiales para limpiar los pisos de madera sin maltratarlos.

Piso laminado: Basta con utilizar la escoba o aspiradora. Para una limpieza más a fondo, pasa una jerga humedecida en agua mezclada con algún limpiador aromatizante.

La cerámica: Limpiar este tipo de piso es muy fácil. Comienza con una escoba para barrer el polvo y algunos otros residuos para luego trapear con una jerga húmeda (no mojada) es preferible que la exprimas bien y utilices limpiadores aromáticos. Cuidado con usar demasiados detergentes abrasivos porque podrías dañar el esmalte.

Para vinílicos: Usa una escoba y barre polvo, pelusas y demás. Para trapear, te aconsejamos lavar la jerga con jabón neutro y luego que ésta esté bien exprimida, pasarla suavemente por tu piso. Evita usar líquidos agresivos y mucho menos los pongas en contacto directo sobre vinílicos.

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