Una vez que has tomado la decisión de cambiar de ciudad lo más recomendable es viajar para explorar el nuevo terreno. Lo ideal es ubicar casa-trabajo-escuela en la misma zona pero de no ser posible, lo más recomendable es definir -previo a la búsqueda de casa- hasta qué punto estás dispuesto a sacrificar en cuestión de tiempos de desplazamiento.

Es un error común tratar de conocer la ciudad y encontrar casa en un mismo día. Esto impide conocer a fondo la zona y estudiar la oferta inmobiliaria.

Si no conoces la nueva ciudad o tienes poco tiempo para decidir donde vivirás lo ideal es requerir los servicios de un experto en reubicación de familias ya que además de mostrarte propiedades, también te orientará sobre las zonas que mejor se adapten a tus necesidades.

Los honorarios de estos expertos son cubiertos generalmente por las empresas que contratan talento foráneo y también obtienen una comisión por la colocación de la casa por lo que tú no tendrás que desembolsar por sus servicios.

Los brokers inmobiliarios también son una excelente alternativa para asesorarte porque conocen mejor que nadie las colonias y el tipo de propiedades que en ellas se venden. Cuéntale el estilo de vida y tipo de casa que buscas, basándose en eso y en tu presupuesto, podrá mostrarte las propiedades más atractivas.

Define tus prioridades

La ventaja de comenzar de cero es la posibilidad de buscar lo que realmente se adapte a tus necesidades. Escribe una lista con todo lo que quieres que cumpla (precio, estilo, metros construidos, número de habitaciones) y también de lo que no estarías dispuesto a aceptar como lejanía de tu trabajo o antigüedad de las instalaciones.

Crea también un rubro intermedio sobre lo que estarías dispuesto a ceder. Ten esta lista a la mano durante tu búsqueda y compártela con quien te asesore, así facilitarás su trabajo y obtendrás mayor provecho de los viajes de reconocimiento.

Ten claro qué es lo que puedes y lo que no puedes pagar. El cambio de ciudad puede aumentar tu costo de vida o implicar tener que mantener dos casas mientras logras la transición.

También tendrás que pagar una mudanza que incluya el seguro para el traslado de tus pertenencias (este seguro es un rubro en el que jamás debes ahorrar) y, si tienes hijos en edad escolar, debes considerar los gastos de admisión a la nueva escuela así como un nuevo juego de uniformes.

Buscar casa dentro de un rango de precios acorde a tu presupuesto, evitará que te enamores de una más cara y termines viviendo un suplicio financiero en otra ciudad.

¿Comprar o rentar?

Llegar a una nueva ciudad va de la mano de cierta incertidumbre. Existe la posibilidad de que el trabajo no sea lo que esperas o que tu familia no logre adaptarse.

En estos casos comprar una propiedad implica un mayor riesgo pues quizá tengas que ponerla a la venta en poco tiempo con todos los gastos que ello implica.

Lo recomendable es rentar los primeros seis a 12 meses, esto te permitirá corroborar que la elección de la colonia fue la correcta y estabilizarte en tu empleo.

Recuerda que comprar una casa no es una decisión que deba tomarse a la ligera y que lo mejor es hacerlo cuando el orden y la estabilidad están presentes en tu trabajo, tus relaciones y tus finanzas lo cual es difícil de lograr cuando se esta cambiando de ciudad.

Si consideras el costo de una hipoteca contra el de la renta de tu nueva casa verás que existe una diferencia considerable y que, si tomas la opción de rentar, tal vez puedas ahorrar la diferencia para que al momento de comprar una casa sea posible dar un mayor monto de enganche y así reducir la cantidad de intereses que pagarás al banco.

Tu casa es el eje de adaptación a tu nueva ciudad y el lugar donde desarrollarás un sentido de pertenencia, elegirla de acuerdo a tu gusto, necesidades y presupuesto es clave para iniciar con el pie derecho la aventura del cambio de ciudad.

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