Hay muy buenas razones para amar la Navidad, el año nuevo y los días subsecuentes: la deliciosa comida que suele durar varios días. Independientemente de si el pavo, el bacalao o los romeritos son tus consentidos, no pueden negar que saben siempre mejor al día siguiente. Y también en días subsecuentes. Por algo existe el recalentado: para poder disfrutar de nuevo de la deliciosa cena y convivir en familia.

Sin embargo, para que este día sea lo menos complicado posible, y sea más sobre convivencia que sobre estar en la cocina, hay algunas reglas a seguir para que no haya ningún problema.

1. Compra con anticipación
Aunque ya tienes la comida preparada y casi lista, hay algunos elementos menores que se van a necesitar como pan, tortillas, servilletas, quizás incluso algunos platos desechables y servilletas. Pero la verdad es que el 25 de diciembre o el primer día del año, la mayor parte de las tiendas estarán cerradas. Así que cuando hagas tus compras para la cena, toma también en cuenta los subsecuentes días de recalentado para que no te falte nada y no batalles.

2. Si vas a calentar la comida en la estufa siempre deja que llegue al hervor
Si no lo haces, se echará a perder rapidísimo, y aceptémoslo, no queremos que la comida nos dure sólo un día. Otro punto importante y muy similar es no descongelar y volver a congelar la comida. Es error de novatos y además es anti-higiénico. Lo que nos lleva siempre al siguiente punto.

3. Recalienta sólo lo que te vas a comer
Sí, es más sencillo poner a calentar una gran olla con todo el guiso que se hizo la noche anterior, sin duda. Pero por más invitados que lleguen al recalentado, es mejor que calientes sólo lo que piensas servir. De ser necesario pones más a la estufa. Y esto por la misma razón que el punto anterior: entre más fluctúe la temperatura de la comida, más rápido se va a echar a perder. Así que a menos de que no quieras que quede nada después del primer día de recalentado, calienta sólo porciones.

4. Acomoda todo estilo buffet
Lo malo de ser anfitrión de la fiesta y el recalentado es que puede ser agotador. Para que no tengas que estarte levantando para servir a tus invitados, que ellos se encarguen eligiendo de los platillos a la mesa. Te será más sencillo y tus invitados serán más felices si en realidad lo que quieren es sólo servirse relleno de pavo.

5. Pide la ayuda de todos
Ser un excelente anfitrión no quiere decir que no puedas pedir ayuda. Si cuentas con la ayuda de todos para recoger, el trabajo te será mucho menos extenuante y todos, hasta tú, se divertirán. Vamos, lo que menos quieres es que no te queden ganas para ser el anfitrión el año siguiente, ¿o si?

6. Deja de lado las preparaciones especiales
Como decía mi madre: “esto no es un restaurante”, quien se sienta a la mesa de un recalentado sin ganas de comer lo de la cena anterior, ¿a qué vino? Aunque seas muy buen anfitrión, no es nada agradable tener que pararte a cocinar para la persona que está harta de comer lo mismo de ayer. Para esos casos, puedes tener pan, queso y tortillas que rápidamente se pueden transformar en una torta de relleno o una quesadilla de pavo.

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