El ritmo de vida actual es más que acelerado. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el promedio de horas laborales en México es de 10, por lo tanto, nos quedan 14 horas para realizar el resto de nuestras actividades. Si a eso restamos el tiempo que pasamos en el tránsito, tomando alimentos (desayuno, comida y cena), conviviendo con los amigos o la familia, durmiendo y preparándonos para comenzar otro día, quedan únicamente 2 o 3 horas para dedicarlo a nosotros.

Esta rutina favorece el desarrollo de hábitos poco saludables donde el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación, el exceso de tabaco, cafeína o bebidas energizantes puede llevar a cualquier organismo al límite. Incluso, puede resultar mortal, ya que puede ocasionar sobrepeso, obesidad, angustia, depresión, ansiedad, insomnio, varices, hipertensión, diabetes, infartos y derrames cerebrales.

A continuación, te proponemos cinco cambios de hábito que harán tu vida más saludable. Sólo recuerda que lo ideal es asistir con un profesional de la salud para que puedas integrarte a un plan alimenticio de forma responsable.

1- DUERME DE 6 A 8 HORAS AL DÍA. Está comprobado que cuando no dormimos lo suficiente nuestros reflejos son más lentos física y mentalmente, lo que repercute en nuestro desempeño. El temperamento cambia y puede provocar reacciones agresivas. Dormir bien genera sustancias a nivel biomolecular que permiten la regeneración del cuerpo, del mismo modo, las endorfinas nos hacen sentir más contentos, e incluso, en niños y adolescentes la hormona del crecimiento permite lograr un desarrollo adecuado.

2- DESAYUNA. Esto es la base de tu alimentación pues permite que el cerebro funcione de la mejor manera y, por tanto, el resto del cuerpo tenga el combustible suficiente para realizar sus actividades. Un buen desayuno es aquel que tiene fruta o pan integral como fuente de energía y leche o algún alimento de origen animal como fuente de proteínas y grasas.

3- REALIZA DE 20 A 40 MINUTOS DE ACTIVIDAD FÍSICA. No importa si caminas alrededor del escritorio o estiras y flexionas las piernas debajo de él, cualquier actividad física es buena, ya que te permitirá mover tus músculos y oxigenar tu cerebro. Esto te hará sentir más despierto y con las ideas más claras. Si no estás acostumbrado a ejercitarte, prueba con intervalos de 10 minutos, de dos a tres veces al día. El ejercicio acumulado e intenso no es recomendable porque el cuerpo entra en estrés cuando no está acondicionado. Si de un día a otro decides jugar un partido completo de fútbol, lo único que logararás será poner tu salud en riesgo.

4- TOMA DE 6 A 8 VASOS DE AGUA. De preferencia que sea simple, la alternativa es beber agua de limón o jamaica natural. Deja atrás los pretextos, tomar agua mejora la digestión, la circulación, el aliento y el cutis. Evita la aparición de celulitis y desintoxica el cuerpo de las toxinas que consumimos y de aquellas que nos rodean.

5- NO OLVIDES CENAR. Entre más ligera, mejor. Hazlo por lo menos dos horas antes de dormir, así no tendrás pesadillas ni indigestión durante la noche. Es muy importante no omitir la cena pues aun cuando el cuerpo está en reposo, sigue realizando actividades vitales. Recuerda no sustituir la comida por la cena y no permitas que sea el tiempo más fuerte de tu alimentación (ése es el desayuno) ya que esto te lleva a tener mala digestión, absorción excesiva de lo que consumes y, por ende, sobrepeso, obesidad, mal sueño o insomnio.

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