Jardín Ochil es un nuevo espacio en Hacienda San Pedro Ochil en donde se manifiestan obras de arte contemporáneo y acciones diversas que surgen de reflexiones de artistas que meditan sobre el territorio, la historia, las problemáticas y el hacer de las comunidades que habitan la Península de Yucatán.

La temporada Jardín Ochil inició en abril y seguirá hasta noviembre del presente año, con la instalación de las piezas “Urdiendo Ritmos” y “En el Silencio Nunca hay Silencio” de los artistas Marilá Dardot (Brasil, 1973) y Héctor Zamora (México, 1974).

Marilá Dardot, es una artista cuyo trabajo se centra en las relaciones entre individuos y la sociedad. Sus intervenciones promueven la participación del público para generar un cambio estructural en la obra que deviene en colaboración. Ha creado proyectos de sitio específico para Inhotim, Brasil; Konst Center for Art and Education, Suecia; y para Frieze Sculpture Park, Londres; entre otros.

En su obra “En el Silencio Nunca hay Silencio”, un alfarero de Ticul, junto con ella decidieron hacer letras de barro para reflexionar sobre el ruido que produce el lenguaje en la mente sin importar el idioma en que se piense. El tema principal es el lenguaje, desde los fundamentos que le dieron origen, como entrelazamiento de acciones y emociones colectivas, y la pieza funge como entrecruzamiento de culturas; de redes de conversaciones.

Héctor Zamora, a lo largo de su carrera, se ha preguntado por las técnicas y prácticas de los obreros y artesanos, así como por los espacios de convivencia que se generan con el trabajo de éstos. Su obra ha sido expuesta en la Bienal de Venecia, en el Palais de Tokyo y en la Bienal de La Habana, entre otros. Su obra “Urdiendo Ritmos” explora específicamente las tecnologías que desarrollan los artesanos para generar las fibras, los tintes y el urdido de hilos a partir de la fibra de la planta de sansevieria (lengua de vaca), planta de origen africano que se empezó a utilizar en Yucatán en el siglo XX. Las tejedoras de hamacas de tres distintas comunidades de Yucatán tiñen y urden la sansevieria para articular con diversas puntadas las piezas que Zamora creó para conversar con ellas.