Conforme tu hijo crece, el tiempo que van a pasar juntos va a estar más restringido. Por supuesto que siempre vas a estar presente y vas a esperar lo mejor en estos años, pero para lograrlo puedes fomentar ciertos hábitos que van a servirle toda la vida, y que es vital que aprenda en esta etapa:

  1. Coman juntos. Gran parte del éxito de los padres de adolescentes se obtiene gracias a la comunicación cara a cara con ellos. Tantas otras cosas compiten por su atención que los papás tienen que hacerse notar. El hábito de tener una comida juntos todos los días les da la posibilidad de no perder esa conexión nunca.
  2. No uses el teléfono en la mesa y cuando conduzcas. Este es un hábito que va a ayudar a establecer un estándar para la forma en que interactúan unos con otros en el mundo digital. Los tiempos en la mesa y en el coche son los momentos de conversación más concentrados de nuestros días. Guarden los aparatos en ese momento para conectarse entre ustedes.
  3. Aparta unos minutos para hablar de su día. Cuando se trata de un adolescente, el mayor desafío es captar su atención. Antes de que esté en el ajetreo de la secundaria, asegúrate de crear un hábito de hablar acerca de cómo le fue en el día. Puede ser a través de un mensaje de texto o de un correo electrónico, pero que sea consistente.
  4. Ten contacto físico. La psicoterapeuta Virginia Satir dijo que las personas necesitan, mínimo, cuatro abrazos al día para sobrevivir. A medida de que los niños alcanzan los años de la preadolescencia debes hacer un esfuerzo para encontrar nuevas maneras de mantener el contacto físico. Tal vez sea una palmada en la espalda o una caricia en el pelo. No tiene que ser prolongada, pero tiene que estar presente.
  5. Interactúa con su tecnología. Ésta cambia constantemente y, en consecuencia, se vuelve más atractiva y digerible para ellos. Estamos seguros que los papás no saben cuál es la aplicación o red social de moda. Y eso puede ser peligroso. En el momento en el que lleguen a la adolescencia, los niños deben saber los riesgos y tú, descubrir cómo la están usando.
  6. Conoce a sus amigos. Si bien se dice que no se puede elegir a los amigos de los hijos, al menos puedes sabe quiénes son. Aquí existe una alta posibilidad de que a tu hijo no le gusta que intervengas mucho, pero puedes organizar citas para jugar en casa y así aprovechar para conocerlos. Esta puede ser una oportunidad para detectar señales de advertencia.
  7. Entiende sus intereses. Tan pronto como tu hijo comienza a hablar del partido de soccer o cualquier cosa relacionada con su videojuego favorito, comienzas a desear que el doctor se apure y te pase a la consulta. Sí, es normal que las cosas que le interesan a tu hijo sean aburridas para ti, pero estar dispuesta a comprender eso va a fortalecer su relación.
  8. Encuentra un hobby que puedan compartir. Puedes probar con algo tan sencillo como correr todas las tardes. Esto le puede ayudar a quemar sus hormonas preadolescentes y a ti, a reactivar tu metabolismo, además de que esto se convertirá en algo especial que va a definir su relación.
  9. Arrópalos por la noche. Los primeros tres minutos después de que despierta y los últimos tres minutos antes de ir a la cama son los mejores momentos para conectar con ellos. La magia detrás de las conversaciones antes de dormir es simple: es su última actividad del día, tendrás toda su atención, e incluso, puede darte detalles de su día. Antes de que llegue la adolescencia, este es un buen momento para ponerse al día, pero es un hábito que definitivamente debe continuar a medida de que crecen.
  10. Deje que fallen (o logren sus propios éxitos). Al principio de toda esta etapa de crianza tú eres responsable de la supervivencia de tu hijo. ¿Recuerdas aquella época cuando agradecías que haya sobrevivido sin accidentes al final del día? Pues este tipo de vigilancia es un hábito difícil de romper. Lo mejor es que comiences a entrenarte para darle espacio y pruebe cosas por su propia cuenta. De esta forma, cuando llegue el momento de dejarlo ir, sabrás que tiene la capacidad y la práctica para hacerlo.
Volver a página anterior